Carta a los limeños

Los pobres que votaron por Ollanta Humala no veían otra opción que pudiera hacerles llegar un cambio real a sus vidas. Y somos mezquinos cuando traducimos esos sentimientos de desesperación, de ganas de tener nuestra (pseudo) tranquilidad económica, como si fueran puro resentimiento y/o pura ignorancia. ¿Se han puesto a pensar cómo nos ven a los limeños desde provincias?

Sólo el 2% (DOS POR CIENTO) de familias peruanas gana más de 3 mil SOLES mensuales. Eso es toda la plata que entra en una casa: el sueldo del papá más el de la mamá y a veces el del hijo mayor, la pensión del abuelo y así. En el Perú hay más de un 30% de pobreza. O sea, 10 MILLONES de peruanos que viven en chozas. Y todos los días el presidente por el cual ellos no votaron les dice que el Perú avanza. Y sí ven en la TV que avanza para nosotros, pero para ellos no. El 60% de la población rural son pobres y no saben qué comerán mañana y el Estado les habla sobre el floreciente crecimiento económico. Este ineficaz gobierno que se va sólo supo extrapolar cifras de teléfonos celulares y de camionetas y vendernos crecimiento como si fuese desarrollo. Y nosotros nos creímos el cuento. ¿Estamos bien, no? ¡Los centros comerciales siempre están llenos!

Mientras tanto, TODOS LOS AÑOS se mueren de frío cientos de niños en la puna. ¿Se han preguntado por qué todos los años tenemos que donar frazadas? TODOS LOS PUTOS AÑOS veo en la TV a las mismas mamachas inundadas por los desbordes de los ríos de la vertiente del Lago Titicaca, perdiendo lo poquísimo que tienen. HACE CASI CUATRO AÑOS QUE SIGUEN VIVIENDO EN CARPAS EN PISCO después del terremoto del 2007. ¿Se imaginan vivir un mes en una carpa porque no tienen adónde ir? TODOS LOS AÑOS hay muertos y heridos por conflictos sociales en zonas OLVIDADAS POR TODOS, donde la presencia del Gobierno no sirve ni para mal recuerdo.

Y si toda esa gente no trabaja de gerente es porque crecen bajo una educación muy, muy deficiente. Y esa es una limitación que vienen sufriendo por tantas generaciones que ya comprendieron que al gobierno no les importa una mierda que se superen. Si nada más en la periferia de Lima encontramos un bajísimo nivel de comprensión de lectura, imagínate cómo será en Madre Mía. Y toda esa gente reza para no enfermarse el día de mañana, porque la posta está a horas de camino y no tiene medicamentos, tendría que comprarlos y podría morir de cualquier cosa por no tener dinero. Mientras nosotros en Lima nos vamos de viaje en vacaciones y nos reventamos en un mega-concierto lo que ellos gastan para comer en un mes. Cuando el resto de peruanos no tienen acceso ni a centros de salud ni a una educación siquiera DECENTE.

No digo que sea nuestra responsabilidad darles de nuestro bolsillo salud y educación a los pobres, pues eso es responsabilidad del Estado. Para eso pagamos los impuestos que pagamos. Pero tenemos que ser conscientes de la importancia de esas carencias. Salud y educación forman el binomio que define el destino de un pueblo. Las recomendaciones de la CVR para que no se repita el terrorismo y la guerra interna se resumen en otorgar salud y educación para los más pobres. Si a una nación le das salud universal y un sistema educativo de calidad, le quitas la mitad de la carga y puede dedicarse a trabajar para salir adelante.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, Inglaterra estaba devastada, en la bancarrota, toda bombardeada por los nazis. 48 mil civiles muertos en un periodo de 8 meses. Lo que hizo el Estado tras la guerra fue darles seguro social gratuito para todos por igual. Con eso y mucho trabajo de reconstrucción junto con educación de calidad gratuita es que los países de una Europa destrozada volvieron a ser potencias en poco tiempo. Y si un día a alguno de sus gobernantes se le ocurre tocar alguno de esos derechos, habría una revolución. En los países del primer mundo, son los gobernantes los que le tienen miedo a sus pueblos y no al revés, como en nuestra región. En Europa protestan por todo y el gobierno reacciona, sino los sacan. ¡En Francia protestan más que en Perú y por eso es que funciona!

Cuando un país sigue esa simple fórmula, ya tiene la mitad de la lucha ganada y el resto depende de las administraciones del Estado. Pero el accionar de los gobernantes es también consecuencia de la presión de sus pueblos. Para que una democracia funcione los ciudadanos debemos fiscalizar y presionar (civilizadamente) a los incompetentes que nos gobiernan, hayamos votado por ellos o no.

En suma, nuestra responsabilidad es DEJAR DE IGNORARNOS ENTRE PERUANOS y nada más. Recordar que hay otro peruano que no tuvo la suerte que tú tuviste y que está mucho más cagado de lo que crees estar tú. Y pitear por él. Reclamar que ellos también puedan ir al médico y al colegio. El Perú es un país con demasiada distancia entre clases sociales y eso es algo que tenemos que solucionar urgentemente. Y los recursos no tienen ni siquiera por qué salir de nuestros bolsillos pues el Estado está en un punto en el que ya los tiene.

Yo no voté porque no pude, pero iba a votar viciado. Lo pensé mucho y primero me atacaron los sentimientos antifujimoristas y luego mis recelos antichavistas. Siempre los extremos son malos y supongo que el excesivo rechazo también nos nubló y evitó que los indecisos hallásemos un mal menor. Pero hayan votado como hayan votado, el resultado sólo nos dice una cosa: hay más gente que necesita desesperadamente un cambio en su destino. Ya han esperado demasiado, nos han comunicado que lo necesitan como sea.

Toda esa gente nos ha mandada a la reverenda mierda con su voto, eligiendo al más radical. Y nos lo merecemos por indiferentes. No es porque nos odien porque nos va mejor que a ellos sino porque creen que a nosotros no nos importan, pues eso es lo que les venimos demostrando hasta ahora. Sólo nos queda reaccionar de una vez, dejarnos de odios entre peruanos y velar por los intereses de todos por igual. Ocuparnos DE VERDAD de que este gobierno que entra alcance aunque sea sus metas de salud y educación de calidad para todos. Aunque parezca la mentira N°45 del Plan de Gobierno N°6. Ya es momento de dejar esa actitud de “que se joda el resto porque a ellos yo no les importo”, cuando “el resto” son tan peruanos como nosotros y, como dice Patricia del Río, no tendrán voz pero sí tienen voto.

No esperemos a que la segunda vuelta el 2016 sea entre Alan y Tongo, por favor, hay que reaccionar ya.



Gracias a Wilmer Pasache

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